Povo guerreiro, os astecas habitaram a região do atual México entre os séculos XIV e XVI. Fundaram no século XIV a importante cidade de Tenochtitlán (atual Cidade do México), numa região de pântanos, próxima do lago Texcoco.
A sociedade era hierarquizada e comandada por um imperador, chefe do exército. A nobreza era também formada por sacerdotes e chefes militares. Os camponeses, artesãos e trabalhadores urbanos compunham grande parte da população. Esta camada mais baixa da sociedade era obrigada a exercer um trabalho compulsório para o imperador, quando este os convocava para trabalhos em obras públicas (canais de irrigação, estradas, templos, pirâmides).
Durante o governo do imperador Montezuma II (início do século XVI), o império asteca chegou a ser formado por aproximadamente 500 cidades, que pagavam altos impostos para o imperador. O império começou a ser destruído em 1519 com as invasões espanholas. Os espanhóis dominaram os astecas e tomaram grande parte dos objetos de ouro desta civilização. Não satisfeitos, ainda escravizaram os astecas, forçando-os a trabalharem nas minas de ouro e prata da região.
Para a civilização asteca, ela era o sopro vital que saía pela boca do morto, além de estar associada a uma divindade (Itzpapalotl, cruzamento de uma mulher com uma borboleta). Esse simbolismo está relacionado à sua metamorfose, que, metaforicamente, expressa a saída do túmulo (casulo) para o renascimento. Essa associação de seu ciclo vital – a passagem do mundo dos mortos para o dos vivos-, também é utilizada na cultura oriental.
Mexicanos al grito de guerra El acero aprestad y el bridón, Y retiemble en su centro la tierra Al sonoro rugir del cañón.
I
Ciña ¡Oh Patria! tus sienes de oliva De la paz el arcángel divino, Que en el cielo tu eterno destino Por el dedo de Dios se escribió. Mas si osare un extraño enemigo profanar con su planta tu suelo, Piensa ¡Oh Patria querida! que el cielo Un soldado en cada hijo te dió.
CORO
II
En sangrientos combates los viste Por tu amor palpitando sus senos, Arrostrar la metralla serenos, Y la muerte o la gloria buscar. Si el recuerdo de antiguas hazañas, De tus hijos imflama la mente, Los laureles del triunfo, tu frente, Volverán inmortales a ornar.
CORO
III
Como el golpe del rayo la encina Se derrumba hasta el hondo torrente La discordia vencida, impotente, A los pies del arcángel cayó. Ya no mas de tus hijos la sangre se derrame en contienda de hermanos; Solo encuentre el acero en tus manos Quien tu nombre sagrado insultó.
CORO
IV
Del guerrero inmortal de Zempoala Te defiende la espada terrible, Y sostiene su brazo invencible Tu sagrado pendón tricolor. El será del feliz mexicano en la paz y en la guerra el caudillo, Porque el supo sus armas de brillo Circundar en los campos de honor.
CORO
V
¡Guerra, guerra sin tregua al que intente De la patria manchar los blasones! ¡Guerra, guerra! Los patrios pendones en las olas de sangre empapad. ¡Guerra, guerra! En el monte, en el valle, los cañones horrísonos truenen, Y los ecos sonoros resuenen con las voces de ¡Unión! ¡Libertad!
CORO
VI
Antes, Patria, que inermes tus hijos bajo el yugo su cuello dobleguen, Tus campiñas con sangre se rieguen. Sobre sangre se estampe su pie. Y tus templos, palacios y torres se derrumben con hórrido estruendo Y sus ruinas existan diciendo: De mil héroes la Patria aquí fué.
CORO
VII
Si a la lid contra hueste enemiga Nos convoca la trompa guerrera, De Iturbide la sacra bandera ¡Mexicanos! valientes seguid. Y a los fieros bridones les sirvan Las vencidas enseñas de alfombra: Los laureles del triunfo den sombra A la frente del bravo adalid.
CORO
VIII
Vuelva alivio a los patrios hogares El guerrero a contar su victoria, Ostentando las palmas de gloria Que supiera en la lid conquistar. Tornarásen sus lauros sangrientos En guirnaldas de mirtos y rosas, Que el amor de las hijas y esposas También sabe a los bravos premiar.
CORO
IX
Y el que golpe al de ardiente metralla De la Patria en las aras sucumba Obtendrá en recompensa una tumba Donde brille de gloria la luz. Y de Iguala la enseña querida A su esposa sangrienta enlazada, De laurel inmortal coronada, Formará de su fosa la cruz.
CORO
X
¡Patria! ¡Patria! tus hijos te juran exhalar en tus aras su aliento, Si el clarín con su bélico asento Los convoca a lidiar con valor. ¡Para tí las guirnaldas de oliva; Un recuerdo para ellos de gloria! ¡Un laurel para tí de victoria; Un sepulcro para ellos de honor!